SHAKYAMUNI BUDA Nació alrededor del año 563 adC en Kapilavastu una aldea del Terai (en el actual Nepal), a los pies de los Himalayas, en el seno de una familia noble. Su padre, Shuddhodana Gotama, era el rey del clan Sakya y poseía un suntuoso palacio en Kapilavastu, a orillas del Ganges. Su madre Maya Devi era una de las esposas de rey. Una noche, la reina Mahadevi tuvo un extraño sueño, soñó con un blanco y grande elefante que tenía seis colmillos y soñó que este elefante se acercaba más y más a ella, al final el elefante se disolvió entrando en su cuerpo. Cuando se despertó experimentó una sensación de paz y felicidad que no había experimentado nunca. Poco después se dio cuenta de que estaba embarazada de su primer hijo. Pasaron varios meses hasta que la reina estuvo preparada para dar nacimiento a su hijo. Entonces la reina dijo al rey si podía dejar ese lugar «Me gustaría viajar a casa de mis padres para tener el niño allí». El rey comprendió y estuvo de acuerdo, ya que era la costumbre de la gente de aquel tiempo. La reina acompañada por sus sirvientes dejó el palacio y fue a casa de sus padres. En el camino pasaron por los jardines de Lambini. Hoy en día Lumbini es un pequeño pueblo en la frontera con Nepal, justo a unas pocas millas de la frontera con la India. En aquel tiempo había allí un jardín muy famoso. La reina estaba cansada y preguntó si podían parar allí para descansar un rato. Y cuando estaba allí, se dio cuenta de que el nacimiento de su hijo había llegado. Mientras ella entraba en el jardín, uno de los árboles bajó sus ramas hacia el suelo y la reina se agarró a ellas con su mano derecha y en aquel momento su hijo nació de su lado derecho. Cuando llegó el tiempo de dar un nombre al recién nacido, el rey pensó en todos estos signos auspiciosos que habían visto. Por tanto llamó a aquel niño Sidharta, que significa: la persona a través de la cual todas las cosas se consiguen. Los primeros años de la vida del príncipe Siddhartha transcurrieron completamente ajenos a toda actividad espiritual. Según la leyenda, poco después de su nacimiento fue visitado por el brahmán Ascita, un asceta de gran reputación por su sabiduría y por sus dotes para interpretar presagios. El sabio brahmán había predicho que Siddhartha llegaría a ser un líder mundial o un maestro religioso, lo que consternó a su padre, Suddhodana, que quería que su hijo siguiera sus mismos pasos y que un día le sucediera en el trono. Pensó que el mejor modo de evitarle la tendencia a la religiosidad consistía en impedirle toda experiencia con el lado amargo de la vida, de modo que creó en torno a él una burbuja hermética hecha de placeres y sin el menor contacto con las realidades de la vida. El Príncipe Sidharta creció como un chico muy inteligente. Además de su inteligencia era muy amable y sensible. Su padre estaba un poco preocupado por él, ya que el deseo del padre era que el Príncipe Sidharta heredara su trono y tenía miedo de la naturaleza sensible y amable de su hijo. Le daba miedo que al final este carácter le hiciera abandonar la vida del reino y siguiera la vida religiosa. Entonces el Rey y sus ministros decidieron organizarlo todo, de tal forma, que la vida del Príncipe fuese muy lujosa. También pensaron que la mejor manera de manera de tener al Príncipe en Palacio sería que se casara. Cuando alcanzó la adolescencia, se casó con su prima Yashodhara, con la que tuvo un hijo, Rahula, que significa "cadena". El padre del Príncipe organizó para que ellos vivieran en un lugar perfectamente preparado. En este parque en donde ellos vivían había tres palacios construidos. Uno para la época de calor, otro para la estación del frío y otro paro la estación de las lluvias. Todos ellos estaban decorados de la manera más preciosa. Todo estaba preparado para que el Príncipe nunca viera una cosa desagradable. Vivió su juventud como si fuera un rey en reino de dioses. El Príncipe vivió de esta manera hasta cumplir los veintinueve años. Ocurrió que una noche en que el Príncipe estaba escuchando una canción a uno de sus cantores, en esta canción, el cantor hablaba de muchas tierras lejanas y describía lo bonitas que eran esas tierras. Cuando el cantor hubo acabado la canción el Príncipe le preguntó: ¿Es verdad esta canción? ¿Hay otras tierras más allá de este Palacio? ¿Son tan bonitas como tú describes? El cantor contestó: Yo no lo sé por mí mismo. He vivido casi toda mi vida aquí, pero seguro que existe todo un mundo fuera de este Palacio. Aunque este es el sitio más bonito, he oído, que hay otros sitios muy bonitos. Después de oír esto, en la mente del Príncipe creció el deseo de conocer todo aquello de que le habían hablado. Entonces fue delante de su padre y le pidió permiso para salir y ver cómo era la ciudad. Entonces el Rey hizo algunos arreglos. Le dijo al Príncipe que dentro de unos días podía ir a la ciudad. Antes de ello envió a los sirvientes para que organizaran la ciudad y ésta estuviera del modo correcto. Se anunció que el Príncipe Sidharta iba a ir a la ciudad y cada uno se esforzaba en que la ciudad pareciera lo más bonita posible. Entonces, otros sirvientes del Rey recogieron a todos aquellos que eran vagabundos y gente enferma y los llevaron a un lugar fuera de la ciudad. Se les dijo que podían volver a la ciudad después de que el Príncipe hubiera paseado por ella. Por tanto, la capital fue decorada lo más bella posible. Todo lo que vio gustó mucho a su mente. Alrededor había gente joven que se encontraban sonrientes y alegres, muy contentos de ver a su futuro rey. Cuando la carroza fue conducida por una calle especial vio una cosa muy peculiar. Apareció delante una visión que sólo él y el cochero pudieron ver. Vieron un hombre enfermo que tenía fiebre, tosía y que su cuerpo temblaba. Cuando el Príncipe vio esta visión se quedó un poco confundido. Nunca había visto una persona como aquella. Entonces, preguntó al cochero: ¿Quién es este hombre? ¿Por qué tiembla su cuerpo? Entonces el cochero respondió: Oh, este es un hombre enfermo. ¿Enfermo? ¿Qué significa enfermo? Entonces el cochero explicó que tenía algo que estaba en desequilibrio y que tenía fiebre y debido a esa enfermedad tenía tos y estaba temblando. El Príncipe estaba muy interesado y preguntó: ¿Es este el único hombre enfermo o es que hay más hombres como él? El cochero contestó: No, no es el único, la mayoría de la gente experimenta enfermedades. Es algo natural. Cuando el Príncipe oyó estas palabras quedó impresionado y sorprendido. Por aquel tiempo, el Príncipe tenía 29 años, pero hasta entonces no había visto a una persona enferma. El pensamiento de que la enfermedad le podía llegar a cualquiera le llenó de confusión, le llenó de miedo. Después de un periodo de tiempo, el Príncipe decidió volver a salir a la ciudad. Por segunda vez, recibió una visión que sólo él y el cochero pudieron ver. ¿Quién es este hombre con la piel arrugada? ¿Este hombre que ha perdido el pelo de su cabeza? ¿Este hombre que no tiene dientes en su boca? ¿Qué clase de hombre es este? Y el cochero respondió: Este es un anciano. Y ¿qué quieres decir cuando dices un anciano? El cochero explicó que a medida que pasa el tiempo la gente se hace mayor y se hacen más débiles. Entonces el Príncipe preguntó ¿Es algo que sucede a menudo? El cochero respondió: esto no es nada extraño, es algo que sucede a todo el mundo. Cuando el Príncipe oyó esto, su confusión y su impresión fue mayor que la anterior. Entonces el Príncipe se preguntaba ¿Cómo puede estar la gente tan contenta y cantando, cuando la vejez espera? Otra vez, durante varios días sólo pensó en la vejez. Nuevamente, al cabo de unos días, el Príncipe decidió volver a salir a la ciudad. Antes de que saliera por tercera vez, el Rey se aseguró de que no hubiera nada desagradable en la ciudad. Cuando el Príncipe y el cochero, nuevamente, llegaron a la ciudad, vieron algo que ningún otro pudo ver. Entonces el Príncipe preguntó al cochero: ¿Qué es esto que veo? Hay ahí un grupo de gente que están cargando una gran caja y alguno de ellos que van caminando tienen lágrimas en los ojos y dentro de esta caja hay alguien que está descansando muy pacífico y cubierto en una tela. ¿Qué es esto que estoy viendo? El cochero le explicó que aquello era un funeral por una persona que había muerto. Entonces el Príncipe le preguntó: ¿Qué significa muerto? El cochero le explicó que en un momento esa persona que estaba estirada había estado vivo, pero debido quizá a una enfermedad, a un accidente, a la edad, de ese cuerpo, había salido el espíritu y que ahora el cuerpo de ese señor estaba sin vida, y ahora lo van a llevar al lado del río y lo van a quemar. Entonces el Príncipe preguntó: ¿Esta muerte que hablas es una cosa extraña qué sólo pasa a alguna gente? El cochero dijo: Oh no, Príncipe, justamente lo contrario, es verdad que hay alguna persona que nunca se pone enferma, también es cierto que hay gente que no tiene la oportunidad de hacerse vieja, pero tarde o temprano, la muerte le llega a todo el mundo. Cuando el Príncipe oyó esto se quedó más sorprendido que nunca. Entonces el Príncipe preguntó: ¿Quiere decir que en algún momento la Princesa Yasodara? ¿Que todos los ciudadanos morirán? ¿Que tú morirás? ¿Que yo moriré? Entonces el cochero dijo: Sí, esto es muy natural. El descubrimiento de la vejez, la enfermedad y la muerte fue traumático para Siddhartha. Se dio cuenta que también él estaba sujeto al mismo destino que sufrían todos los hombres y su ánimo se tornó sombrío. En una nueva salida al exterior, el príncipe vio a un anacoreta, un monje mendicante, y se sintió tan impresionado por el carácter apacible de aquel hombre, así como por su porte lleno de dignidad a pesar de sus ropajes harapientos, que sospechó que el mendicante había hecho una especie de pacto con la vejez, la enfermedad y la muerte. Decidió adoptar, también él, la vida de los monjes mendicantes. Así, el Príncipe, fue inmediatamente a ver a su padre. Su padre le vio y entonces le dijo: Hijo mío, ¿qué es lo que quieres? El Príncipe se inclinó ante su padre y le dijo: Padre, me gustaría abandonar el Palacio. He crecido en medio de estas paredes, pero ahora me resultan un tanto opresivas. El Rey extremadamente triste, le rogó al Príncipe que cambiara su idea. Le prometió cualquier cosa si cambiaba de manera de pensar y se quedara en el reino. El Príncipe le dijo: Padre, sólo me quedaré con una condición, si tú me puedes prometer que me protegerás de la enfermedad, de la vejez y de la muerte. Cuando el Rey oyó esto se puso furioso. Le dijo: Tú eres mi hijo y te quedas aquí. Con mucho enfado se marchó de la habitación. Se fue hacia sus guardias y les dijo que el Príncipe no podía salir del Palacio sin su permiso. El Príncipe se fue a sus habitaciones y permaneció allí con sus sirvientes, músicos y cantores. Pronto estuvieron todos dormidos. Todos los cantores y músicos, todas las mujeres del Palacio, su mujer Yasodara e incluso su pequeño hijo. El Príncipe se dio cuenta de que era el momento para escapar. Pero antes de marcharse deseó tomar en brazos a su hijo, así que fue a la habitación de su mujer donde el niño estaba durmiendo. Cuando llegó allí se dio cuenta de que si tomaba a su hijo en brazos había la posibilidad de que su mujer se despertase y esto haría imposible que él se pudiese marchar. Así que renunció a la idea de abrazar a su hijo por última vez y muy cuidadosamente permaneció entre los músicos y los cantores que estaban durmiendo. Salió por el balcón y bajó al patio. Despertó a su cochero y le dijo que trajese el caballo, que él deseaba dar un paseo por la noche. El cochero estaba sorprendido de que quisiese dar un paseo por la noche, pero lo hizo. Así que trajo el caballo y los tres fueron hacia las puertas del Palacio. Al llegar a las puertas del Palacio vieron que los guardias también estaban dormidos. Las puertas se abrieron por sí solas y los tres, el cochero, el Príncipe y el caballo se marcharon. El Príncipe habló al cochero y le dijo: Ahora tú vuelves al Palacio con el caballo que yo continuaré caminando. El cochero estaba realmente sorprendido por eso. Él había sido amigo del Príncipe desde que eran niños y le quería mucho y estaba muy triste de que el Príncipe se marchara. Entonces el cochero le dijo al Príncipe: tú no puedes irte solo, pues tu padre estará muy triste, y lo mismo tu mujer y tu hijo, y la mujer que te crió como si fuese tu madre y todos tus amigos de Palacio. También todos los ciudadanos ¿Cómo te puedes marchar y dejarnos a todos solos ahora? Esto lo dijo con muchas lágrimas en los ojos. El Príncipe contestó: Tarde o temprano tengo que dejar a toda esta gente. Aún si volviese a Palacio, llegaría un momento en que tendría que decirles adiós a todos ellos. Porque es seguro que el sufrimiento, la vejez y la muerte van a llegar a todos nosotros. Así que, en vez de espera a que llegue ese día, me marcho ahora. Debo buscar una solución a todo este sufrimiento. Si encuentro una solución volveré a Palacio. Si no encuentro la solución moriré en solitario. El Príncipe continuó solo hacia el bosque. Al cabo de un rato se encontró con un cazador que estaba muy pobremente vestido. El Príncipe le llamó y le dijo: Señor ¿no le molestaría cambiarme las ropas? Sidharta llevaba las ropas de seda que correspondían a un Príncipe y se dio cuenta de que esas ropas no eran las que correspondían a una persona que iba a buscar la vida religiosa. El cazador, por supuesto, estaba muy contento de cambiar sus harapos por los preciosos trajes del Príncipe. Y ahora Sidharta continuo su camino con las ropas correspondientes a un vagabundo que busca la verdad. Como un signo de que había cortado totalmente con la realeza, se cortó el pelo, de esta manera, habiendo renunciado a su vida anterior, continuo con la fuerte determinación de encontrar la liberación del sufrimiento o morir. El Príncipe Sidharta, muy preocupado por el sufrimiento que había visto, se internó en el bosque. Estudió con dos diferentes maestros. Los maestros estaban muy satisfechos con su progreso. Le enseñaron todas las variadas técnicas de concentración que ellos sabían. El Príncipe con su gran inteligencia aprendía estas técnicas muy rápidamente. Pero el Príncipe no estaba satisfecho. Finalmente abandonó a estros maestros. Oyó que había un lugar llamado Gaya, que era un sitio perfecto o especial para la meditación. Entonces decidió que si él tenía que encontrar la solución para el sufrimiento, debería ir allí a meditar. Finalmente, el Príncipe llegó al bosque que se encontraba al lado de la ciudad de Gaya. En aquel bosque, por aquella época se encontraban cinco practicantes. Estaban involucrados en unas prácticas ascéticas muy estrictas. Estas eran las prácticas que el propio Sidharta iba a hacer. Así es como Sidharta empezó sus prácticas al lado de estos cinco meditadores. Un día se fue a bañar al río del bosque, pero estaba tan débil que cuando se fue a bañar se cayó al suelo, cayendo dentro del agua. Afortunadamente, había una rama de la que se pudo agarrar y salir del agua. Se quedó en la orilla totalmente exhausto. Mientras estaba tirado recobrando el ánimo, pasó un grupo de gente. Esta gente eran músicos que iban a tocar a una boda que había allí cerca. Mientras caminaban, iban cantando una canción que iban a interpretar en la boda y la canción trataba sobre el que tocaba el citar. La canción decía: «No afines al citar ni muy alto ni muy bajo, sino una cosa intermedia y toca una bonita canción». Pensó que durante los veintinueve años primeros de su vida fue como si él hubiese tocado el citar muy bajo, viviendo una vida de placer y mucho lujo, y durante los años restantes era como si hubiese tocado el citar muy alto, siendo muy estricto consigo mismo. «Ahora puedo ver que ninguno de estos dos caminos es bueno para mí. Los dos sistemas ponen a mi mente en un estado de incomodidad. Con un método mi mente está muy relajada y muy distraído, y en el otro lado está muy estricta y reprimida. Si yo tengo que encontrar un camino hacia la liberación, tiene que ser un camino medio. No afinarme a mí mismo ni muy alto mi muy bajo. Mientras mi cuerpo siga en un estado tan débil, no voy a poder avanzar mentalmente.» Tomó la determinación de volver a comer de forma correcta y poder continuar su camino hacia la liberación. Entonces fue otra vez y se volvió a sentar en el bosque. Al otro lado del bosque vivía una mujer que se llamaba Suyata. Hizo un plato con leche mezclándolo con arroz. Fue hacia el bosque para dejar la ofrenda al espíritu del bosque. Cuando entró en el bosque se quedó muy sorprendida, porque allí debajo de un árbol, estaba un ser que nunca había visto anteriormente.Y ofreció este plato a Sidharta. Silenciosamente Sidharta aceptó esta ofrenda y empezó a comer del plato. Mientras iba comiendo, la fuerza comenzó a volver a su cuerpo. Y aún, delante de los ojos de ella el cuerpo se empezó a poner fuerte. Mientras todo esto sucedía, los otros cinco meditadores estaban viendo lo que sucedía. Lo primero de todo se quedaron muy sorprendidos al ver que Sidharta hablaba con una mujer y después se quedaron más sorprendidos al ver que comía esa comida que le había ofrecido en ese plato especial. Entonces pensaron entre ellos que Sidharta se había rendido: «La ha abandonado. Obviamente no hay razón para que estemos con él ni un momento más. Vamos a buscarnos otros sitio donde podamos continuar nuestra práctica estricta y puramente.» Los cinco meditadores se alejaron del bosque en busca de otro lugar para continuar sus prácticas. Sidharta, también abandonó el bosque. Cuando Sidharta llegó al árbol, antes de sentarse se hizo un voto a sí mismo: «No me voy a levantar de aquí hasta alcanzar completamente el camino de la liberación del sufrimiento.» Existía una fuerza demoníaca llamada Mara, es la fuerza que contamina la mente, es la fuerza de la ignorancia y de todas las contaminaciones que oscurecen las consciencias de los seres. Así que cuando Mara vio que el Príncipe estaba sentado bajo el árbol bodi, se enfadó. Lleno de furia llamó que vinieran todos sus hijos e hijas. Sus hijos e hijas son los engaños individuales que existen en nuestras mentes, los celos, el odio, la ignorancia, el apego, el orgullo y todos los demás venenos, y los llamó que vinieran. Entonces les dijo. Debemos distraer su atención, debemos asegurarnos que no alcance la Iluminación. Entonces Mara dirigió a sus hijos e hijas en un ataque en contra del Príncipe. Primero aparecieron ante él formas furiosas y muy desagradables, como las imágenes que vemos en una pesadilla. Iban armados con toda clase de instrumentos y gritando de una manera exagerada, fueron hacia donde estaba Sidharta. Pero rodeando al Príncipe había una atmósfera de calmada paz. El ataque de Mara y sus hijos fue como una tormenta, pero no llegó a trastornar la paz que había debajo del árbol. Por el poder del amor del Príncipe, se hizo invulnerable al ataque. Algunos demonios disparaban flechas de odio hacia el Príncipe. Cuando las flechas entraban dentro de la vibración del amor del Príncipe, se convertían en flores de loto que caían suavemente al suelo. Todos los hijos e hijas de Mara se transformaron en formas muy bonitas; algunos aparecían en la forma de su mujer Yasodara, otros recreaban escenas de las memorias del Príncipe en los tiempos que estaba en Palacio. Todo tipo de objetos deseables fueron llevados delante de la vista del Príncipe con la intención de distraerle de su objetivo. También esto resultó ineficaz. La calma y la concentración del Príncipe lograron vencer también esta prueba. E´l vio todos estos pensamientos y todos estos recuerdos como ilusiones. Por tanto permaneció calmado y concentrado en su meditación. Él mismo, solo, se enfrentó al Príncipe. Lentamente se paseó por delante del Príncipe. Y le habló directamente utilizando un tono jocoso. Le dijo al Príncipe: ¿Quién es éste que aquí se sienta en meditación? Oh, veo que es el gran Príncipe Sidharta. Él piensa que sentándose aquí va a alcanzar la Iluminación. Por supuesto, debe tener una gran preparación para esto. Veo cuál ha sido su preparación. Ha estado hasta los veintinueve años portándose como un niño en esos palacios de placer, viviendo una vida de lujo; después se mantuvo durante seis años sin comer. Ésta es su gran preparación. con esto él piensa que puede alcanzar la Iluminación. Esto es completamente ridículo ¿Cómo semejante persona como ésta quiere alcanzar semejante meta cuando otras personas lo han intentado y han fallado? Una persona como ésta debe abandonar rápidamente esta idea ¿Tiene acaso éste aunque sea un testigo de su preparación? ¿Existe acaso un ser que pueda ser testigo de su preparación para alcanzar esta meta? Hablando de esta manera, Mara intentaba distraer al Príncipe de su meditación. El Príncipe no respondió a las palabras de Mara, en cambio, movió su mano que tenía en posición de meditación y con gran confianza tocó la tierra con su mano que puso junto a su rodilla. Con este gesto llamó a la tierra para que fuese su testigo. Esta tierra había sido su testigo de lo que él había hecho en el pasado. Había visto las infinitas vidas que él había vivido en el pasado. Vidas anteriores en las que él había desarrollado la preciosa mente de la Bodichita. Vidas anteriores en las que él había practicado los hechos de un Bodisatva. Vidas anteriores en las que él había practicado la moralidad y la generosidad, la paciencia y el esfuerzo entusiástico, la concentración y la sabiduría. Por ello, la tierra era el testigo de todos estos hechos que él había realizado. Testificando que él había hecho su preparación para alcanzar la Iluminación. Así pues, Mara fue destruido y tuvo que desaparecer con un mal sueño y Sidharta continuó su meditación. Así primero miró la naturaleza del sufrimiento. Vio que las mentes estaban afectadas por los engaños que vienen de la ignorancia. Se dio cuenta de que debido a estos engaños, las metes de los seres se involucran en estas acciones equivocadas. Vio que acciones en una vida daban su fruto en otra vida. Por ello vio que los seres estaban atrapados en la rueda del samsara, moviéndose de un estado o tros de insatisfacción. Algunas veces bajos y otras altos, pero nunca libres, nunca liberados. Entonces su meditación se hizo aún más profunda y vio la causa de esta rueda de sufrimientos. Vio como todos los seres están llenos de un deseo ansioso, cómo intentan buscar seguridad para sí mismos. Entendió cómo esto también era como una ilusión. Se dio cuenta de que esta entidad que los seres ven tan concreta es en realidad una ilusión, una concepción errónea que surge de la ignorancia. Vio cómo se podía eliminar esta ignorancia reconociendo la naturaleza ilusoria del «yo». Entonces dirigió esta meditación hacia adentro, hacia su propio yo y hacia afuera, hacia todas las apariencias, hasta que se disolvieron como una nube. Entonces fue capaz de obtener una visión correcta de la realidad. Todos los engaños fueron totalmente eliminados de su mente. Debido a la gran compasión de su mente, todas las buenas cualidades surgieron en ella. A la mañana siguiente cuando el sol salió, el Príncipe Sidharta ya no fue más el Príncipe Sidharta. En lugar de un ser ordinario, ahora era un ser despierto, un ser completamente Iluminado, un Buda. Durante siete semanas permaneció en este estado de felicidad incomparable de la Budeidad, disfrutando de la mente abierta y libre que ahora poseía. Después, un pensamiento apareció en su mente: ¡Esta iluminación que he conseguido ha sido tan difícil de obtener! Buda sonrió y dijo: Mi motivo principal para alcanzar la Iluminación era ayudar a los demás para salir del sufrimiento. Ahora que he obtenido la Iluminación, no hay ninguna objeción para ayudar a los demás. Porque un Buda no tiene el poder de eliminar el sufrimiento de los demás simplemente por su esfuerzo. Si la gente no pide enseñanzas o la ayuda, no hay nada que pueda hacer el Buda. Pero, si un ser se da cuenta de su sufrimiento y pide ayuda a un Buda, es seguro que esa ayuda le llegará. Por parte del Buda, él siempre está preparado y dispuesto para enseñar. Pero es necesario que le sean pedidas sus enseñanzas, de lo contrario no lo hará. Por supuesto que haré girar la rueda del Dharma. Entonces el Buda decidió a quién debía enseñar primeramente ¿Quién está mejor preparado para recibir las enseñanzas que tengo que dar? Entonces pensó que serían los cinco meditadores que habían pasado seis años con él. Los que se habían marchado cuando pensaron que Sidharta había abandonado su camino. El Buda se puso en camino hacia el Parque de los Ciervos. «Oh monjes, hay cuatro Nobles Verdades. La primera es la Noble Verdad del sufrimiento, nacimiento y sufrimiento, la enfermedad, la vejez y la muerte son sufrimientos, el no conseguir lo que uno desea es sufrimiento, experimentar lo que uno no desea es sufrimiento, todas las formas de insatisfacción son sufrimiento, todo el mundo está lleno de sufrimiento.» «Oh Monjes, esta es la segunda Noble Verdad. La Noble Verdad de la causa del sufrimiento. El sufrimiento es causado por el deseo ignorante. Mientras la mente continúa oscurecida por tal deseo, continúa el sufrimiento.» «Oh monjes, esta es la tercera Noble Verdad, la Noble Verdad de la cesación del sufrimiento. Hay un estado en el que el sufrimiento no existe. Completa liberación de todos los engaños, de todas las acciones erróneas y de todo el sufrimiento que viene de estos engaños y de estas acciones.» «Oh monjes, esta es la cuarta Noble Verdad, la Noble Verdad del camino de la cesación del sufrimiento. Siguiendo el camino de la comprensión correcta, uno llega a la eliminación del sufrimiento. El camino de la comprensión correcta y de la meditación correcta, del esfuerzo correcto y la palabra correcta, la acción correcta y la vida correcta. Siguiendo este camino es posible obtener la cesación del sufrimiento.» De esta manera, el Buda empezó sus enseñanzas. En ese momento tenía treinta y cinco años. Esta fue la primera enseñanza que dio de los cuarenta y cinco años que le quedaban de vida. Como resultado de esta primera enseñanza, sus cinco discípulos alcanzaron la cesación del sufrimiento, alcanzaron las diferentes realizaciones del camino y alcanzaron el estado de arhat, que es aquél que ha salido del sufrimiento. Así fue como la carrera del Buda como maestro empezó. Su habla era particularmente poderosa. Finalmente, llegó el tiempo para el Buda de marcharse, de morir. Él vio que había entrado en contacto con todos los seres que estaban preparados para recibir las Enseñanzas. Vio que había plantado la semilla para la liberación de otros muchos más seres. Predijo que el Dharma que él había empezado duraría durante cinco mil años antes de que las fuerzas de la degeneración hubiesen aniquilado por completo este Dharma. Esto sucedió en la pequeña ciudad de Cushinad, en el Norte de la India, no lejos de donde había nacido. Allí dio su última enseñanza. Entonces dijo a sus discípulos: Habrá gente que estará muy triste de no verme. Pero digo que cualquier ser que practique mis enseñanzas después de mi muerte, será como si me viesen. Mientras que aquellos que viven ahora pero no siguen mis enseñanzas, no me habrán visto nunca. Luego dijo sus últimas palabras: recordad: todo fenómeno compuesto es impermanente. Labrad vuestra propia salvación con diligencia. Luego yació sobre su lado derecho, con su mano izquierda encima de su pierna derecha y su mano derecha bajo el lado derecho de su cara. Totalmente consciente, entró en un profundo estado de concentración el cual se convirtió en más y más sutil hasta que su consciencia partió. Los discípulos que le observaron reaccionaron de distintas formas. Uno de sus principales discípulos, Mahakasiapa, aún no estaba allí. Había oído que el Buda estaba a punto de morir y se puedo en camino, pero aún no había llegado. Mahakasiapa debía ser el elegido para dirigir la Sangha después de la muerte del Buda. Ni importaba lo que hicieran para hacer arde la pila, nunca ardía. Hasta que Mahakasiapa llegó y entonces la madera comenzó a arder espontáneamente. Luego la Sangha se reunió para recoger las enseñanzas que habían oído del Buda. Aquellos que eran más sabios y tenían más poder de recordar las enseñanzas, se reunieron para juntarlas. Finalmente, estas enseñanzas se mantuvieron y fueron preservadas en ciento ocho volúmenes. Y más importante que esto fueron preservadas las realizaciones y la comprensión. Este linaje de comprensión profunda ha ido pasando a través de los años y de los maestros de la India, hasta nuestros días. Los nombres de todos estos famosos Gurus aún existen. Mucho esfuerzo se puso en hacer las traducciones perfectas y por tanto el linaje de las enseñanzas, de las escrituras, de la comprensión, permaneció initerrumpible, no se cortó. Finalmente, las enseñanzas de los Budas se esparcieron llegando hasta Ceilán, Tailandia, Burma, Pakistán, Cachemira, Afganistán, Turquestán, China, Corea, Japón, Vietnam y en el siglo VII, VIII y IX llegaron al Tíbet, desde allí fueron a Mongolia y estos linajes han permanecido ininterrumpidos desde hace más de dos mil años. Así, en 1959, el Tíbet fue invadido y la forma más completa de Budismo que había estado allí preservada, llegó a la India al marcharse del Tibet el Dalai Lama y otros grandes lamas de las tradiciones nyingmapa, sakyapa, karyupa y gelupa, de esta forma los linajes se han mantenido intactos. Su Santidad el Dalai Lama, viendo que en occidente era el sitio donde la gente estaba más interesada en recibir las enseñanzas, pidió a muchos maestros que enseñasen y así es como muchos grandes lamas comenzaron a tener discípulos occidentales. Así, debido a algo que está más allá de toda creencia, estos lamas nos enseñan a nosotros. Estas enseñanzas no difieren en nada de las que daba Guru Buda Sakyamuni hace dos mil quinientos años. Enseñanzas que han llevado a muchos seres a la Iluminación. Enseñanzas que nos dieron a nosotros en nuestra propia lengua seres iluminados que tienen una comprensión muy profunda de la mente occidental. De alguna forma, todos los millones de personas que habitan el mundo, sólo unos pocos están recibiendo enseñanzas. Es difícil imaginar cómo ha sucedido pero es así. Tenemos esta increíble oportunidad y responsabilidad. Dediquemos el beneficio que hayamos podido alcanzar para poder tomar ventaja de esta preciosa oportunidad que tenemos, para beneficio de todos los seres. Has acumulado méritos leyendo la historia de la vida del Buda. Es recomendable dedicarlo para beneficio de los demás seres.
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